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Polígonos industriales que funcionan con economía circular

¿Sabías que un polígono industrial también puede entenderse como un ecosistema en el que las actividades industriales se ordenan según sus estructuras como si de una cadena alimenticia se tratara?

 

Es lo que se llama ecología o simbiosis industrial, una herramienta para aplicar la economía circular sobre el tejido productivo que permite que los residuos de unos sean la “comida” para otros.

 

Uno de los ejemplos más paradigmáticos es el de Kalundborg (Dinamarca). Con cerca de 20.000 habitantes, este centro industrial empezó ya en los años 60 a avanzar en modo simbiótico, lo que ha permitido configurar una ciudad compuesta por varias comunidades que interactúan con los recursos materiales disponibles configurando un sistema.

 

De esta forma, el sistema ciudad está conformado por varios subsistemas que conviven en armonía según las condiciones ambientales y que trata de minimizar los desechos y la polución; así como maximizar los recursos.

 

En este parque que funciona con economía circular, en el primer eslabón de la cadena alimenticia está la planta eléctrica ASNAES y la refinería STATOIL. La primera vende el vapor generado por su actividad a la segunda. Este sería un primer ejemplo de incremento de vida útil y de subvaloración de materiales.

 

Siguiendo con la cadena, en el segundo nivel encontramos los consumidores energéticos primarios: la planta de ácido sulfúrico KEMIRA, la industria de paneles de cartón yeso GYPROC y la planta farmacéutica NOVODISK.

 

Pues bien. También ASNAES vende su vapor a NOVODISK y, no sólo eso, sino que el calor obtenido por sus generadores se usa para la calefacción de edificios en la ciudad, así como para calentar invernaderos y granjas acuícolas; todos ellos consumidores energéticos secundarios.

 

Por su parte, la refinería STATOIL vende gas combustible y agua de enfriamiento a la planta eléctrica ASNAES, y el azufre que produce se envía, a su vez, a la planta de ácido sulfúrico de KEMIRA. Para rizar más el rizo, GYPROC utiliza el sulfato cálcico de ASNAES y el gas de STATOIL para la fabricación de paneles; y la planta farmacéutica NOVODISK genera un lodo biológico que es usado como fertilizante en las granjas. Puedes leer más sobre Kalundborg aquí.

 

Aspectos claves en la economía circular en polígonos

 

La idea de ecología industrial, o la aplicación práctica de la economía circular en polígonos y ciudades, se formuló en los años 80 por R.Frosch, y propone formar grupos industriales, más que focalizarse en una sola industria, de forma que sus interrelaciones puedan reducir el uso de la energía y el insumo de materiales, minimizando a su vez las externalidades negativas que puedan surgir.

 

Kalundborg, con sus ciudadanos y empresas, preocupado por el calentamiento global y las limitaciones hídricas de su territorio, entendió que debía hacer un cambio de chip entendiendo su todo como un ecosistema.

 

Con el parque ecoindustrial, la planta eléctrica ASNAES redujo primero un 60% su consumo de agua, utilizando por ejemplo el agua tratada de la refinería, y un 50% después reciclando sus aguas de deshecho.

 

La clave está en que Kalundborg supo darle la relevancia necesaria al agua, su capital crítico natural; es decir, la cantidad mínima que debía ser mantenida dadas sus funciones ambientales e irremplazables. El siguiente paso consistió en fortalecer las relaciones entre las comunidades del ecosistema, de manera que las interconexiones redujeran el consumo hídrico.

 

La simbiosis avanza en España

 

En Catalunya, un proyecto promovido por la Agència de Residus de Catalunya, el Ayuntamiento de Manresa y la Generalitat es el promovido por Simbiosy en la comarca.

 

Se trata de una prueba piloto que permitirá a las empresas comprar y vender recursos sobrantes, como lo son los inservibles (revalorizados como subproductos), los perdidos (como el calor residual, por ejemplo), los no usados (como el agua de lluvia) o los compartibles (como los almacenes).

 

De esta manera, se busca disminuir costes del conjunto y aumentar la competitividad, así como fortalecer la base industrial y creación de nuevas empresas y puestos de trabajo. En su primer año, 27 empresas ya participan en el proyecto para el que se han identificado 8 sinergias que se prevé tengan impactos como la mejora de gestión de 11.000 toneladas de residuos, el ahorro de 11 toneladas de materias primas, o el ahorro de 12 GWh de calor.

 

Otra de las empresas muy vinculada a la economía circular es CARBONECO, fundada en 1999 con el objetivo de reducir el CO2 emitido por las industrias. La empresa cuenta con plantas repartidas por toda Espanya con capacidad para reducir 100.000 toneladas anuales. ¿Cómo lo hace?

 

Los gases de efecto invernadero que son emitidos en distintos procesos y actividades industriales son recu­perados por las plantas de CARBONECO y se tratan en distintas fases. El calor inicial de los gases recogidos se aprovecha para obtener vapor con el que se produce la energía necesaria para seguir con el proceso de recupe­ración del CO2. Como resultado de todo el proceso se obtienen tres productos:

 

− CO2 alimentario comercializado (alimentación, car­bonatación de bebidas, envasado en atmósfera pro­tectora, electrónica, etc.).

− Gases sin CO2 emitidos a la atmosfera.

− Agua caliente utilizada como energía térmica.

 

Por último, otro proyecto interesante es el desarrollado por TECNALIA en Simbiosis Industrial Guipúzcoa, donde están desarrollando nuevos modelos de cooperación territorial para que las empresas establezcan una simbiosis alrededor de los productos que las vinculen.

 

De este modo, TECNALIA busca reducir los residuos industriales mediante un mapeo de cada uno de los municipios; lo que permitirá identificar qué elementos unen a las empresas para valorizar sus residuos.

 

Las asociaciones creadas permitirán compartir procesos y minimizar el uso de materias primas (fomentar el reúso y aumentar la duración de los productos). Se busca, por tanto, generar un mercado de materias primas secundarias recicladas de alta calidad.