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Cómo hacer economía circular a partir del plástico

Se prevé que la producción de plástico que se utiliza para embalajes siga creciendo, doblándose en sólo 15 años y cuadruplicando de aquí al 2050. El plástico utilizado para envases supone actualmente un 26% de la producción total de plástico (311 millones de toneladas en el año 2016), según el informe ‘La nueva economía del plástico’ elaborado por la Fundación Mc Arthur.

 

Los envases de plástico actuales pueden ofrecer beneficios, pero tienen en su diseño un fallo intrínseco: su vida útil es muy corta y sin embargo el material persiste por siglos.

 

Sólo un 5% del plástico es reciclado a nivel mundial

 

Cuarenta años después de que apareciera el primer símbolo universal de reciclaje únicamente el 14% del plástico es recolectado para ser reciclado. Y finalmente solamente el 5% del plástico se recicla.

 

Los plásticos reciclados son utilizados para productos de menor calidad que no van a ser posibles de reciclar de nuevo. Por ejemplo, sobre el 80% de las botellas de plástico de PET recicladas se utilizan para producir fibras de poliéster para ropa o alfombras, por lo que van a crear un uso adicional, pero no van a crear una economía circular.

 

Otro punto a tener en cuenta es la investigación sobre un material benigno que pudiera reducir el impacto negativo en los sistemas naturales. El informe insiste mucho en la necesidad de una investigación coordinada para poder encontrar materiales menos dañinos al medio ambiente. Los plásticos biodegradables creen que pueden ayudar (si se combinan bien con una apropiada recolección).

 

Pueden ser útiles en los envases que están mezclados con comida después de su uso y para materiales que no van acabar en la cadena de reciclaje (el plástico biodegradable compromete la calidad del reciclaje), como las bolsas de desechos orgánicos en restaurantes, o las bolsitas del té y las cápsulas de café (que tanto odiamos). Pueden ser también útiles en ciudades donde se recoge la basura orgánica por separado (como pasa en Milán).

 

Además, de los 150 millones de toneladas de plástico que se calcula que hay en el océano, aproximadamente 23 millones son de aditivos. Los plásticos son mezclas de polímeros a los que se les añaden aditivos. Estos aditivos se utilizan para mejorar las propiedades del plástico o para reducir su coste. Hay miles de aditivos en el mercado. En la actualidad se producen 13.2 millones de toneladas de aditivos anualmente.

 

La exposición a muchos de estos aditivos a largo plazo y la repercusión que pueda tener a nuestra salud y sobre los sistemas naturales, como el océano, crean mucha preocupación. Aunque los estudios científicos no llegan a ser concluyentes, según el informe hay suficientemente indicaciones para buscar alternativas más seguras.

 

Objetivos de la nueva economía del plástico

 

Otras opciones pueden ser la utilización de concentrados. Se estima que en Estados Unidos y en Europa cada año hay 42.1 billones de recipientes usados para productos que es un 70-90% son agua.

 

Solamente empaquetando y vendiendo los ingredientes activos concentrados (sin agua) y reutilizando el mismo recipiente treinta veces se reduciría, sólo en EEUU, aproximadamente 341.000 toneladas de plástico por año.

 

Y cómo no, la reutilización de los materiales o envases, tanto en las empresas, como de los clientes es fundamental. Las empresas deben de devolver los envases o recipientes al punto de origen para que puedan ser reutilizados tantas veces como sea posible, y los consumidores también debemos hacer lo mismo cuando vayamos a comprar, devolver los envases o reutilizarlos tantas veces como sea posible.

 

Es verdad que todo esto puede parecer un poco idílico en los tiempos en los que vivimos pero la buena noticia es que hay empresas que ya lo hacen. Hay empresas que venden a granel y sin plástico, como 4eco, una franquicia de jabones y detergentes a granel y de proximidad que, además de invitar a la gente a que lleven sus propios recipientes, cuando se agotan sus productos en tienda devuelven las garrafas a fábrica para que se rellenen de nuevo.

 

La economía circular tiene siempre presente es que los recursos son finitos cosa que la economía actual parece no tenerlo en cuenta y los utiliza como si no hubiese límite. En lo que más insisten es en la necesidad de una organización y reglamentación universal. En la actualidad la economía del plástico está muy fragmentada. La falta de estándares y de coordinación ha permitido el caos actual en el que la proliferación de materiales, formatos, etiquetas, de sistemas de recogida, de clasificación y de reprocesamiento impide el desarrollo de mercados eficientes.

 

Incluso la innovación está muy fragmentada. El desarrollo e introducción de nuevos materiales y formatos ocurre muy rápido y no está coordinada con el desarrollo del correspondiente sistema de reciclaje o reuso de estos nuevos productos.

 

Lo lógico sería que existiese una colaboración en toda la cadena. La falta crónica de alineación entre la innovación y el reciclaje y también la falta de estándares debería ser resueltas para desbloquear la nueva economía del plástico. Cuando un nuevo producto o material sale al mercado, con anterioridad se debería haber resuelto el sistema de reutilización o reciclaje de éste y no al revés, como está ocurriendo en la actualidad.

 

El objetivo de la nueva economía del plástico es que los plásticos nunca lleguen a desperdiciarse, sino que vuelvan a entrar en la economía como material válido. Pretenden crear una efectiva economía del plástico después de su uso, reduciendo el plástico que llega a lugares naturales, especialmente al océano.